Información sobre el peligro de la incineración de residuos.

Extracto de la información a tratar en la convocatoria de “Inviernos del Retiro”, del 18 de Marzo:

EXPOSICIÓN HUMANA Y MEDIOAMBIENTAL A LAS EMISIONES
PROCEDENTES DE LA INCINERACIÓN.

Existe un sentimiento común de que las cosas desaparecen cuando se queman. En
realidad, la materia no se puede destruir únicamente se transforma. Esta afirmación se
puede ejemplificar comprobando el destino de algunas sustancias que se han quemado en
incineradoras de residuos urbanos.
Estas incineradoras se alimentan con residuos que contienen sustancias tóxicas y
peligrosas, como metales pesados y compuestos organoclorados. La incineración no resuelve
el problema de las sustancias tóxicas presentes en los residuos, sino que únicamente las
transforma, en algunos casos en formas más tóxicas que las originales.
Todos los tipos de incineradoras liberan contaminantes a la atmósfera a través de los gases,
cenizas y otros residuos. Entre la gran variedad de sustancias químicas que se emiten, se
incluyen innumerables productos químicos que aún permanecen sin identificar.
Las poblaciones que residen cerca de incineradoras se encuentran potencialmente
expuestas a productos químicos, bien por inhalación del aire contaminado, por el consumo
de productos agrícolas locales (verduras, huevos y leche), o por el contacto directo con el
suelo contaminado. Se ha detectado un incremento significativo de los niveles de dioxinas
en tejidos corporales de personas que viven cerca de incineradoras. En Finlandia se encontró
que la proporción de mercurio en el cabello de las personas que vivían cerca de una
incineradora era superior al resto de la población, posiblemente debido a las emisiones de la
planta. En España, se detectaron niveles elevados de tioéteres en orina, un biomarcador de
exposición a tóxicos, en niños que vivían cerca de una planta incineradora con tecnología
moderna.

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